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ÍNDICE

Friedrich Nietzsche

Primer parte "Asi Hablaba Zaratustra"

Tercera Parte "Asi Hablaba Zaratustra"

 

Nietzsche, Friedrich (1844-1900), filósofo, poeta y filólogo alemán, cuyo pensamiento es considerado como uno de los más radicales, ricos y sugerentes del siglo XX.

 

Vida y obras

 

Nació el 15 de octubre de 1844 en Röcken, Prusia. Su padre, un ministro luterano, murió cuando él tenía 5 años, y fue educado por su madre en una casa donde vivían su abuela, dos tías y una hermana. Estudió filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig, y fue nombrado profesor de filología griega en la Universidad de Basilea a los 24 años. Su delicada salud (estuvo afectado toda su vida por su poca vista y sus constantes jaquecas) le obligó a retirarse en 1889. Al cabo de diez años sufrió una crisis nerviosa de la que nunca se recuperó. Murió en Weimar el 25 de agosto de 1900.

 

Además de la influencia de la cultura helénica, en particular de las filosofías de Sócrates, Platón y Aristóteles, Nietzsche estuvo influenciado por el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, por la teoría de la evolución y por su amistad con el compositor alemán Richard Wagner.

 

Escritor prolífico, escribió varias obras importantes, entre ellas El origen de la tragedia (1872), Así habló Zaratustra (1883-1885), Más allá del bien y del mal (1886), La genealogía de la moral (1887), El crepúsculo de los dioses (1888), El Anticristo (1888), Ecce Homo (1889) y La voluntad de poder (1901).

 

Uno de los argumentos fundamentales de Nietzsche era que los valores tradicionales (representados en esencia por el cristianismo) habían perdido su poder en las vidas de las personas, lo que llamaba nihilismo pasivo. Lo expresó en su tajante proclamación “Dios ha muerto”. Estaba convencido que los valores tradicionales representaban una “moralidad esclava”, una moralidad creada por personas débiles y resentidas que fomentaban comportamientos como la sumisión y el conformismo porque los valores implícitos en tales conductas servían a sus intereses. Nietzsche afirmó el imperativo ético de crear valores nuevos que debían reemplazar los tradicionales, y su discusión sobre esta posibilidad evolucionó hasta configurar su retrato del hombre por venir, el `superhombre' (übermensch).

 

De acuerdo con Nietzsche, las masas (a quien denominaba “rebaño”, “manada” o “muchedumbre”) se adaptan a la tradición, mientras su superhombre utópico es seguro, independiente y muy individualista. El superhombre siente con intensidad, pero sus pasiones están frenadas y reprimidas por la razón. Centrándose en el mundo real, más que en las recompensas del mundo futuro prometidas por las religiones en general, el superhombre afirma la vida, incluso el sufrimiento y el dolor que conlleva la existencia humana. Su superhombre es un creador de valores, un ejemplo activo de “eticidad maestra” que refleja la fuerza e independencia de alguien que está emancipado de las ataduras de lo humano “envilecido” por la docilidad cristiana, excepto de aquellas que él juzga vitales.

 

Nietzsche sostenía que todo acto o proyecto humano está motivado por la “voluntad de poder”. La voluntad de poder no es tan sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno mismo, algo que es necesario para la creatividad. Tal capacidad se manifiesta en la autonomía del superhombre, en su creatividad y coraje. Aunque Nietzsche negó en multitud de oportunidades que ningún superhombre haya surgido todavía, cita a algunas personas que podrían servir como modelos: Sócrates, Jesucristo, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Shakespeare, Goethe, Julio César y Napoleón.

 

Al concepto de superhombre se le reprochó a menudo ser el fruto de un intelectual que se desenvuelve en una sociedad de amos y esclavos y ha sido identificado con las filosofías autoritarias. Muchos eruditos niegan esta lectura ideológica y lo atribuyen a una mala interpretación de la obra de Nietzsche.

 

Influencia

 

Aclamado poeta, Nietzsche ejerció mucha influencia sobre la literatura alemana, así como sobre la literatura europea y la teología. Sus conceptos han sido discutidos y ampliados por personalidades como los filósofos alemanes Karl Jaspers y Martin Heidegger, el filósofo judío alemán Martin Buber, el teólogo germano-estadounidense Paul Tillich, y los escritores franceses Albert Camus y Jean-Paul Sartre. La proclama de Nietzsche “Dios ha muerto” fue utilizada por teólogos radicales posteriores a la II Guerra Mundial (en especial por los estadounidenses Thomas J. J. Altizer y Paul van Buren) en sus intentos por adecuar el cristianismo a las décadas de 1960 y posteriores.

 

Véase también Existencialismo.

 

Friedrich Nietzsche

 

Friedrich Nietzsche fundamentó su ética en lo que él creía el instinto humano más básico, la voluntad de poder. Nietzsche criticó el cristianismo y los sistemas morales de otros filósofos como "morales esclavas" porque, en su opinión, encadenaban a todos los miembros de la sociedad con normas universales de ética. Nietzsche ofreció una "moral maestra" que apreciaba la influencia creativa de individuos poderosos que trascienden las normas comunes de la sociedad.

 

La del superhombre es una de las ideas de la filosofía de Friedrich Nietzsche que más interpretaciones ha sufrido a lo largo de la historia. Emile Bréhier analiza tal concepto en el texto que sigue.

 

Fragmento de Historia de la filosofía.

 

De Emile Bréhier.

 

Volumen II: séptima parte, capítulo VII, 2.

 

Para el propio Nietzsche, sus libros eran como etapas de su curación, de acuerdo con la máxima que se había dado a sí mismo: «Ser absolutamente personal sin emplear la primera persona; una especie de memoria». En efecto, la transmutación de valores tiene como fuente, no la reflexión y el análisis, sino la simple afirmación de poderío, que existe por sí, sin necesidad de justificarse; los hombres del Renacimiento italiano, con su «virtu libre de moralina», o Napoleón, eran los modelos de humanidad no domesticada que Carlyle o Emerson pretendieron justificar erróneamente, como representativos de una idea. Esa transmutación adopta también naturalmente la forma de un anuncio profético en Así hablaba Zaratustra (1835-1885) o en la obra póstuma Ecce homo (1908). El superhombre que predecía Zaratustra no es la consumación del modelo humano; Nietzsche veía al último hombre un poco al estilo de Cournot, como el hombre que lo ha organizado todo para eludir riesgos y que se encuentra definitivamente satisfecho con su vulgar felicidad; pero «el hombre es algo que debe ser superado, es un puente, no un fin»; la característica del superhombre es el amor al riesgo y a los peligros; la voluntad de poder es el auténtico nombre de la voluntad de vivir; porque la vida sólo aumenta cuando somete el medio que la rodea. ¿Cómo interpretar el conjunto del poema de Zaratustra sino como la narración de los peligros que corre el héroe, de los peligros que nuestra civilización hace correr al superhombre incipiente, cuya generosidad los hace aún más peligrosos, y que él conseguirá superar al final? Se trata, ante todo, del mito del eterno retorno, de la vuelta indefinida del mismo ciclo de acontecimientos, cuya idea había anticipado Schopenhauer, como objeto de un terror que debía justificar el pesimismo, el disgusto frente a una vida que se teme volver a vivir igual; Zaratustra siente al principio ese disgusto y, después, no sólo acepta el mito, sino que lo hace suyo: el eterno retorno es la liberación del sometimiento a los fines, la afirmación infinita y feliz de una existencia que sólo esa misma afirmación puede justificar y, por último, la sujeción de la existencia a una forma definida y limitada, que es la expresión misma del poder. El eterno retorno es el prototipo de la transmutación de los valores: el sí que se opone al no. Otra tentación es la de los «hombres superiores», aquellos de los que el populacho dice: «Hombres superiores... ; No hay hombres superiores; todos somos iguales... ante Dios»; el mensajero del gran cansancio dice de los hombres superiores: «Todo es igual, nada merece la pena»; el «concienciador del espíritu», que prefiere no saber nada a saber mucho a medias, para quien «en la verdadera ciencia no hay nada grande ni nada pequeño»; el «expiador del espíritu», el encantador (el propio Wagner), el que busca el amor y el dolor; «el peor de los hombres», el que ve a un Dios compasivo como un testigo del que procura vengarse; el mendigo voluntario que desprecia a los «esclavos de la riqueza que saben sacar provecho de las basuras, a ese populacho dorado y falso», y la «sombra de Zaratustra», el discípulo, que tiene que procurar liberarse de una fe estrecha; son otros tantos tipos de hombres superiores cuya nobleza estriba en la repugnancia que sienten hacia los hombres y hacia sí mismos: ni el pesimista, ni el filólogo, ni el sabio, ni el artista, ni el que desprecia las riquezas han sabido superar su propio disgusto. El superhombre no está hecho para continuar su tarea: «Vosotros, hombres superiores, ¿creéis que estoy aquí para rehacer bien lo que vosotros habéis hecho mal? Es preciso que perezcan cada vez más y los mejores de vuestra especie... Sólo así crece el hombre hacia la altura».

 

Nietzsche renuncia así a esa aristocracia intelectual cuya nobleza contiene tantos rasgos de decadencia; más opuesto aún al ideal social y democrático, no es cierto, sin embargo, que la voluntad de poder designase en él la mera fuerza bruta y destructora: las últimas reflexiones de Nietzsche parecían convencerlo por el contrario de que la abundancia de la vida se manifiesta en una selección y un orden preciso, riguroso, entre los elementos que domina; «la purificación del gusto sólo puede ser consecuencia de un reforzamiento del modelo», que a su vez resulta de una superabundancia de fuerza; «nos falta el gran hombre sintético, capaz de someter sus fuerzas dispares bajo un mismo yugo; lo que tenemos es el hombre múltiple, el hombre débil y múltiple». Estos últimos pensamientos abrían sin duda camino a una concepción del ser y de la vida cuya importancia no fue intuida siquiera por los nietzscheanos vulgares, tan numerosos a principios de siglo, y que veían en Nietzsche sólo el individualismo, pero no el dominio de sí y el ascetismo que robustecen al hombre.

 

ARRIBA

 

PRIMERA PARTE

En el libro de “Así hablaba Zaratustra”, Nietzsche platea todos sus postulados o teorías por medio de su personaje principal, lo describen desde un principio como un ser con determinaciones fijas, es decir, una idea sobre la verdadera realidad de las cosas, y por esto después de tanto tiempo decide salir de su soledad y trasmitir su visión o mejor dicho educar a aquellos que todavía vivían en un mucho fantástico, abrirle los ojos a los hombres para que dejaran de vivir una mentira. El cuando habla con el señor del bosque al bajar de su montaña, tienen un dialogo el cual me pareció interesante debido a que dice el señor, que hace unos cuantos años lo había visto pasar por el mismo lugar, dirigiéndose a las montañas, llevando sus cenizas y ahora lo vuelve a ver pero diferente, ahora lleva consigo el fuego para compartirlo con aquellos que lo necesiten el viejo del bosque dijo, “Zaratustra ha cambiado, zaratustra se ha hecho niño, Zaratustra está despierto. ¿Qué vas a hacer ahora entre los que duermen?”, la interpretación que se le quiere dar es que cuando se fue a vivir en plena soledad a una montaña, no tenia nada, es decir, ninguna sabiduría, ninguna verdad y ningún conocimiento pero ahora que esas cenizas se convirtieron en fuego, es decir, que ya posee una verdad, una respuesta a su ser y a la vida, siendo este su objetivo primario, ya se ve en la obligación de “iluminar” a aquellos que todavía viven en la oscuridad y esto es lo que se cuestiona el viejo del bosque, sobre sus planes futuros. Al hablar de oscuridad me refiero a una imposición por parte de la sociedad, por consiguiente privando al ser de la libertad y de la verdad.

 

Por esto Friedrich Nietzsche fundamentó su ética en lo que él creía el instinto humano más básico, la voluntad de poder. Nietzsche criticó el cristianismo y los sistemas morales de otros filósofos como "morales esclavas" porque, en su opinión, encadenaban a todos los miembros de la sociedad con normas universales de ética, para que todo girara entorno a una convicción y un ideal de vida. Nietzsche ofreció una "moral maestra" que apreciaba la influencia creativa de individuos poderosos que trascienden las normas comunes de la sociedad, para que así no estuviéramos condenados a la monotonía.

 

La idea del superhombre es una de las ideas de la filosofía de Friedrich Nietzsche.  De acuerdo con Nietzsche, las masas  se adaptan a la tradición, mientras su superhombre utópico es seguro, independiente y muy individualista. El superhombre siente con intensidad, pero sus pasiones están frenadas y reprimidas por la razón. Centrándose en el mundo real, más que en las recompensas del mundo futuro prometidas por las religiones en general, el superhombre afirma la vida, incluso el sufrimiento y el dolor que conlleva la existencia humana. Su superhombre es un creador de valores, siendo esto lo que quiere dar a conocer por medio de Zaratustra, ya que decide hablar con el pueblo, pero luego se da cuenta que el no puede obligar a que lo escuchen y que lo que el tiene para decir no es para todos, debido a que en todos no existe esa voluntad que les permitiría ver mas allá, así que el se dirige a una parte o un grupo de la sociedad para hablar de la “verdad” de las cosas, para abrirles las puertas a algo completamente, para que asi tengan la oportunidad de salir de ese encierro. Por eso es que menciona el ultrahombre y el superhombre, para dar un ideal de vida y dice que “El hombre es algo que debe ser superado”.También dice “He encontrado mas peligro entre los hombre que entre los animales”, por la tanto quiere dar a entender que toca sobrepasar esos limites de lo que es llamado Hombre”

Habla mucho en la primera parte unidos sobre el ser, los valores y el espíritu. Menciona las tres transformaciones del espíritu, de cómo primero pasa a ser un camellos, y el camellos en león y el león finalmente en niño y dice o menciona sobre la relación entre la transformación de espíritu a camello o relaciona de la siguiente manera “El espíritu solidó echa sobre sí todas estas cosas pesadísimas; y a semejanza del camellos, que corre cargado por el desierto, así corre el por su desierto. Y luego menciona la relacion o el siguiente paso o transformación de camello a león de la esta manera” Pero en el desierto más solitario se cumple la segunda transformación: aquí el espíritu se torna león; quiere conquistar la libertad y ser amo de su propio desierto”,  por medio de estos fragmentos se puede deducir que lo que se quiere dar a entender son unos paso, ese camino que se busca para llegar a esa verdad, primero se necesita es como explorar, procesar , luego ya teniendo eso claro conquistar y adquirir para luego razonar y conocer, siendo este el ultimo paso a seguir, que se lleva a cabo cuando el espiritu finalmente finaliza su proceso al  la transformación a

Nietzsche sostenía que todo acto o proyecto humano está motivado por la “voluntad de poder”. La voluntad de poder no es tan sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno mismo, algo que es necesario para la creatividad. Tal capacidad se manifiesta en la autonomía del superhombre, en su creatividad y coraje. Aunque Nietzsche negó en multitud de oportunidades que ningún superhombre haya surgido todavía, cita a algunas personas que podrían servir como modelos: Sócrates, Jesucristo, Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Shakespeare, Goethe, Julio César y Napoleón.

 

Al concepto de superhombre se le reprochó a menudo ser el fruto de un intelectual que se desenvuelve en una sociedad de amos y esclavos y ha sido identificado con las filosofías autoritarias. Muchos eruditos niegan esta lectura ideológica y lo atribuyen a una mala interpretación de la obra de Nietzsche.

 

 

ARRIBA

 

TERCERA PARTE

Hacia la tercera parte de Así hablaba Zaratustra hay una sección que lleva por título: "El convalescente". Aquí es donde se recoge para el retorno al hogar, es decir, para entrar en aquello a lo que está destinado. El "convalescente" está en camino hacia sí mismo, de tal modo que puede decir de sí quién es. En el fragmento citado, el convalescente dice:

"Yo, Zaratustra, el portavoz de la vida, el portavoz del sufrimiento, el portavoz del círculo... "

Zaratustra habla en favor de la vida, del sufrimiento, del círculo, y esto lo proclama. Estas tres cosas: "Vida Sufrimiento-Círculo" se pertenecen mutuamente, son una misma cosa. Es verdad que ahora se podria intervenir con una explicación profunda, y, de un modo indiscutiblemente y correcto, podríamos decir: "Vida" significa en la lengua de Nietzsche: voluntad de poder como rasgo fundamental de todo ente, no sólo del ser humano. Lo que significa "sufrimiento" lo dice Nietzsche con las siguientes palabras: "todo lo que sufre quiere vivir… ", es decir, todo lo que es en el modo de la voluntad de poder. Esto quiere decir: "Las fuerzas configuradas chocan entre sí". "Círculo" es el signo del anillo, cuya curvatura vuelve sobre sí misma y de este modo alcanza siempre el retorno de lo igual.

En consecuencia, Zaratustra se presenta a sí mismo como el portavoz de esto: todo ente es voluntad de poder, que, como voluntad creadora que choca, sufre, y de este modo se quiere a si misma en el eterno retorno de lo Igual.

Con este enunciado hemos llegado a una definición de Zaratustra, como se dice en el lenguaje de la escuela. Lo dicho anteriormente se puede ilustrar incluso con aquellas proposiciones de la obra de Nietzsche, que dicen quién es Zaratustra.En el fragmento citado, "El convalescente" (314) dice:"¡Tú (es decir, Zaratustra) eres el maestro del eterno retorno Y en el prólogo de la obra entera se encuentra:"Yo (es decir Zaratustra), os enseño el ultrahombre".

Según estas proposiciones, Zaratustra, el vocero, es un "maestro". A plena vista, enseña dos cosas: el eterno retorno de lo Igual y el ultrahombre. Estas dos cosas que enseña se pertenecen mutuamente. Pero aun en el caso de que se aclarara esta conexión, seguiría siendo cuestionable si estamos oyendo al portavozlíder, si estamos aprendiendo de este maestro. Sin este oír y aprender no sabremos nunca bien quién es Zaratustra. Así que no basta con que nos limitemos a poner unas junto a otras proposiciones de las cuales sale lo que el portavoz y el maestro dice de sí mismo. Tenemos que prestar atención a cómo lo dice y además en qué ocasión y con qué intención. Las palabras decisivas: "Tú eres el maestro del eterno retorno", no las dice Zaratustra desde sí mismo a sí mismo. Se las dicen sus animales. Se las nombra al principio mismo del prólogo de la obra y, de un modo más claro, al final (n. 10). Aquí se dice: "... cuando el sol estuvo en el mediodía, miró (Zaratustra) interrogativamente a lo alto; porque, por encima de él, oía la llamada clara y nítida de un pájaro. Y he aquí que un águila describía amplios círculos en el aire, y de ella colgaba una serpiente, no como una presa sino como una amiga: pues el águila la tenía enroscada en tomo a su cuello". En este misterioso abrazo se ve de qué forma, sin que se diga de un modo explícito, en los círculos que describe el águila y en el enroscamiento de la serpiente se enroscan círculo y anillo. Que a su modo representa la eternidad. En el aspecto de los dos animales se muestra adónde ellos mismos pertenecen con su girar y su enroscarse. Porque no son ellos nunca los que empiezan haciendo círculo y anillo, sino que se ensamblan en él para que de este modo, tenga su esencia. En el aspecto de los dos animales aparece Aquello que le concierne al Zaratustra que levanta su mirada interrogativa hacia lo alto. De ahí que el texto continúe:"Son mis animales", dijo Zaratustra, y se alegró de todo corazón. El más orgulloso de los animales que hay bajo el sol y el más inteligente de los animales que hay bajo el sol - los dos han salido de exploración.

Quieren averiguar si Zaratustra aún vive. ¿En verdad, aún vivo?"

La pregunta de Zaratustra sólo conserva su peso si la palabra ambigua "vida" la entendemos en el sentido de "voluntad de poder". Zaratustra pregunta: ¿corresponde mi voluntad a la voluntad que, como voluntad de poder, domina la totalidad del ente?

Sus animales averiguan la esencia de Zaratustra. En el pasaje citado del fragmento "El convalescente", le dicen lo siguiente:

"Porque tus animales, oh Zaratustra, saben bien quién eres y quién debes llegar a ser: mira, eres el maestro, eres el que enseña el eterno retorno -, ¡éste es ahora tu destino!"

De este modo sale a la luz lo siguiente: Zaratustra antes que nada tiene que llegar a ser el que es. Ante tal llegar a ser, Zaratustra retrocede asustado. Este susto atraviesa toda la obra que lo representa. Este susto determina el estilo, la andadura vacilante y siempre ralentizada de la obra entera. Este susto ahoga toda seguridad en sí mismo y toda presunción de Zaratustra, ya al principio de su camino. Quien, de todos estos discursos, que a menudo suenan a pretenciosos y en los que muchos de sus giros son sólo gestos de ebriedad no haya oído ya desde el principio, y no esté oyendo siempre este susto, éste no podrá saber nunca quién es Zaratustra.

Si Zaratustra debe llegar a ser primero el maestro del eterno retorno, entonces no puede empezar de entrada con esta enseñanza. Por esto al principio de su camino están estas otras palabras: "Yo os enseño el ultrahombre".

Con la denominación "ultrahombre", Nietzsche precisamente no menciona a un hombre simplemente de dimensiones mayores que las que ha tenido el hombre hasta ahora. Tampoco menciona a un tipo de hombre que arroje lo humano fuera de sí y haga de la mera arbitrariedad su ley y de un furor titánico su regla. El ultrahombre, tomando la palabra en su sentido completamente literal, es más bien aquel hombre que va más allá del hombre que ha habido hasta ahora, única y exclusivamente para llevar a este hom Hacia la tercera parte de Así hablaba Zaratustra hay una sección que lleva por título: "El convalescente". Aquí es donde se recoge para el retorno al hogar, es decir, para entrar en aquello a lo que está destinado. El "convalescente" está en camino hacia sí mismo, de tal modo que puede decir de sí quién es. En el fragmento citado, el convalescente dice:

"Yo, Zaratustra, el portavoz de la vida, el portavoz del sufrimiento, el portavoz del círculo... "

Zaratustra habla en favor de la vida, del sufrimiento, del círculo, y esto lo proclama. Estas tres cosas: "Vida Sufrimiento-Círculo" se pertenecen mutuamente, son una misma cosa. Es verdad que ahora se podria intervenir con una explicación profunda, y, de un modo indiscutiblemente y correcto, podríamos decir: "Vida" significa en la lengua de Nietzsche: voluntad de poder como rasgo fundamental de todo ente, no sólo del ser humano. Lo que significa "sufrimiento" lo dice Nietzsche con las siguientes palabras: "todo lo que sufre quiere vivir… ", es decir, todo lo que es en el modo de la voluntad de poder. Esto quiere decir: "Las fuerzas configuradas chocan entre sí". "Círculo" es el signo del anillo, cuya curvatura vuelve sobre sí misma y de este modo alcanza siempre el retorno de lo igual.

En consecuencia, Zaratustra se presenta a sí mismo como el portavoz de esto: todo ente es voluntad de poder, que, como voluntad creadora que choca, sufre, y de este modo se quiere a si misma en el eterno retorno de lo Igual.

Con este enunciado hemos llegado a una definición de Zaratustra, como se dice en el lenguaje de la escuela. Lo dicho anteriormente se puede ilustrar incluso con aquellas proposiciones de la obra de Nietzsche, que dicen quién es Zaratustra.En el fragmento citado, "El convalescente" (314) dice:"¡Tú (es decir, Zaratustra) eres el maestro del eterno retorno Y en el prólogo de la obra entera se encuentra:"Yo (es decir Zaratustra), os enseño el ultrahombre".

Según estas proposiciones, Zaratustra, el vocero, es un "maestro". A plena vista, enseña dos cosas: el eterno retorno de lo Igual y el ultrahombre. Estas dos cosas que enseña se pertenecen mutuamente. Pero aun en el caso de que se aclarara esta conexión, seguiría siendo cuestionable si estamos oyendo al portavozlíder, si estamos aprendiendo de este maestro. Sin este oír y aprender no sabremos nunca bien quién es Zaratustra. Así que no basta con que nos limitemos a poner unas junto a otras proposiciones de las cuales sale lo que el portavoz y el maestro dice de sí mismo. Tenemos que prestar atención a cómo lo dice y además en qué ocasión y con qué intención. Las palabras decisivas: "Tú eres el maestro del eterno retorno", no las dice Zaratustra desde sí mismo a sí mismo. Se las dicen sus animales. Se las nombra al principio mismo del prólogo de la obra y, de un modo más claro, al final (n. 10). Aquí se dice: "... cuando el sol estuvo en el mediodía, miró (Zaratustra) interrogativamente a lo alto; porque, por encima de él, oía la llamada clara y nítida de un pájaro. Y he aquí que un águila describía amplios círculos en el aire, y de ella colgaba una serpiente, no como una presa sino como una amiga: pues el águila la tenía enroscada en tomo a su cuello". En este misterioso abrazo presentimos ya se ve de qué forma, sin que se diga de un modo explícito, en los círculos que describe el águila y en el enroscamiento de la serpiente se enroscan círculo y anillo. Así resplandece el anillo, que se llama anulus aeternitatis: anillo sigilar y año de la eternidad Que a su modo representa la eternidad. En el aspecto de los dos animales se muestra adónde ellos mismos pertenecen con su girar y su enroscarse. Porque no son ellos nunca los que empiezan haciendo círculo y anillo, sino que se ensamblan en él para, que de este modo, tengaener su esencia. En el aspecto de los dos animales aparece Aquello que le concierne al Zaratustra que levanta su mirada interrogativa hacia lo alto. De ahí que el texto continúe:

"Son mis animales", dijo Zaratustra, y se alegró de todo corazón.

El más orgulloso de los animales que hay bajo el sol y el más inteligente de los animales que hay bajo el sol - los dos han salido de exploración.

Quieren averiguar si Zaratustra aún vive. ¿En verdad, aún vivo?"

La pregunta de Zaratustra sólo conserva su peso si la palabra indeterminadaambigua "vida" la entendemos en el sentido de "voluntad de poder". Zaratustra pregunta: ¿corresponde mi voluntad a la voluntad que, como voluntad de poder, domina la totalidad del ente?

Sus animales averiguan la esencia de Zaratustra. El se pregunta a sí mismo si él es aún, es decir si es ya aquel que propiamente es. En una nota a Así hablaba Zaratustra, procedente de los escritos póstumos (XIV, 279), se dice:

""¿Tengo tiempo para esperar a mis animales? Si son mis animales, sabrán encontrarme". El silencio de Zaratustra. "

De este modo, luego sus animales, eEn el pasaje citado del fragmento "El convalescente", le dicen lo siguiente, que las palabras escritas en itálica no deben hacernos pasar por alto. Dicen::

"Porque tus animales, oh Zaratustra, saben bien quién eres y quién debes llegar a ser: mira, eres el maestro, eres el que enseña el eterno retorno -, ¡éste es ahora tu destino! "

De este modo sale a la luz lo siguiente: Zaratustra antes que nada tiene que llegar a ser el que es. Ante tal llegar a ser, Zaratustra retrocede asustado. Este susto atraviesa toda la obra que lo representa. Este susto determina el estilo, la andadura vacilante y siempre ralentizada de la obra entera. Este susto ahoga toda seguridad en sí mismo y toda presunción de Zaratustra, ya al principio de su camino. Quien, de todos estos discursos, que a menudo suenan a pretenciosos y en los que muchos de sus giros son sólo gestos de ebriedad no haya oído ya desde el principio, y no esté oyendo siempre este susto, éste no podrá saber nunca quién es Zaratustra.

Si Zaratustra debe llegar a ser primero el maestro del eterno retorno, entonces no puede empezar de entrada con esta enseñanza. Por esto al principio de su camino están estas otras palabras: "Yo os enseño el ultrahombre".

Ahora bien, con la palabra "ultrahombre" lo primero que tenemos que hacer es mantenernos a distancia de todos los acentos equivocados y perturbadores que suenan habitualmente en las opiniones. Con la denominación "ultrahombre", Nietzsche precisamente no menciona a un hombre simplemente de dimensiones mayores que las que ha tenido el hombre hasta ahora. Tampoco menciona a un tipo de hombre que arroje lo humano fuera de sí y haga de la mera arbitrariedad su ley y de un furor titánico su regla. El ultrahombre, tomando la palabra en su sentido completamente literal, es más bien aquel hombre que va más allá del hombre que ha habido hasta ahora, única y exclusivamente para llevar a este hombre a la esencia que tiene aún pendiente y emplazarlo allí. Una nota póstuma relativa al "Zaratustra" dice "Zaratustra no quiere perder ningún pasado de la humanidad, quiere arrojarlo Todo en el molde".

Pero ¿de dónde proviene la llamada de socorro que pide la venida del ultrahombre? ¿Por qué el hombre de antes ya no basta? Por que Nietzsche se da cuenta de que ha llegado el momento histórico en el que el hombre se dispone a entrar en el dominio de la tierra como totalidad. Nietzsche es el primer pensador que, colocándose en la perspectiva que contempla el primer surgir de la historia acontecida del mundo, plantea la pregunta decisiva y la piensa hasta el final en todo su alcance metafísico. La pregunta dice así: ¿está el hombre, como hombre, en su esencia, tal como se ha revelado ésta hasta ahora, preparado para hacerse cargo del dominio de la tierra? Si no es así, ¿qué debe ocurrir con el hombre, tal como ha sido hasta hoy, para que pueda "someter" la tierra y, de este modo cumplir su destino? ¿No va a ser necesario que este hombre sea llevado más allá de sí mismo para que pueda corresponder a esta misión? Si esto es así, entonces el "ultrahombre", pensado correctamente, no puede ser ningún producto de la fantasía desenfrenada y degenerada que se lanza impetuosa al vacío. Sin embargo, este tipo de hombre tampoco puede encontrarlo la Historia por medio de un análisis de la época moderna. De ahí que no podamos buscar nunca la configuración esencial del ultrahombre en aquellos personajes que, como funcionarios principales de una voluntad de poder superficial y mal interpretada, están siendo empujados a la cabeza de sus distintas formas de organización. De una cosa, ciertamente, deberíamos darnos cuenta: este pensar que se dirige a la figura de un maestro que enseña al ultrahombre nos concierne (va con nosotros), concierne a la tierra entera, no sólo hoy mismo sino ante todo mañana. Esto es así independientemente de que afirmemos o combatamos este pensamiento, de que lo pasemos por alto o de que lo imitemos con falsos acentos. Todo pensar esencial atraviesa la muchedumbre de sus partidarios y de sus adversarios, sin que ninguno pueda hacerle nada.

De ahí que lo primero que tenemos que hacer sea aprender, a aprender del maestro, aunque sólo sea aprender a preguntar más allá de él., únicamente de este modo experienciaremos un día quién es el Zaratustra de Nietzsche,  o no lo experienciaremos nunca, esa verdad o realidad que nos quiere implantar, o mejor dicho regalar Nietzsche.

De todos modos, queda por considerar si el preguntar más allá del pensar de Nietzsche puede ser una continuación de éste o tiene que ser un paso hacia atrás.

Queda por considerar antes si este "hacia atrás" es sólo un pasado fijable por los medios de la ciencia histórica, un pasado que quisiéramos renovar, o si este "hacia atrás" señala algo sido cuyo comienzo está esperando aún una conmemoración, para llegar a ser un principio que el alba deja emerger.

De todos modos, ahora nos limitaremos a aprender unas pocas cosas, y además provisionales, relativas a Zaratustra. Lo más conforme a la cuestión será que intentemos acompañar los primeros pasos del maestro que él es. Él enseña mostrando. Da a conocer  la esencia del ultrahombre y la lleva a una figura visible. Zaratustra es sólo el maestro, no es ya el ultrahombre mismo. Y, a su vez, Nietzsche no es Zaratustra sino el que pregunta, el que, pensando, intenta hacerse con la esencia de Zaratustra.

Inmediatamente después del fragmento titulado "El convalescente", sigue aquel fragmento que lleva por título "De la gran nostalgia". Con este fragmento, el antepenúltimo de la 3 a parte, alcanza la obra Así hablaba Zaratustra su punto culminante. En una nota Nietzsche señala:

"Un sufrimiento divino es el contenido del tercer Zaratustra."

En el fragmento "De la gran nostalgia", Zaratustra habla con su alma. Según la doctrina de Platón, regulativa para la metafísica occidental, la esencia del pensar descansa en el diálogo alma consigo misma. En diálogo con su alma, Zaratustra piensa "el más abismal de sus pensamientos". En el fragmento "De la gran nostalgia", Zaratustra empieza con estas palabras:

"Oh, alma mía, te enseñé a decir "Hoy" como "Antaño" y "Un día", y a pasar danzando tu danza en corro por encima de todo Aquí y Ahí y Allí".

Las tres palabras "Hoy", "Un día", "Antaño" están escritas con mayúsculas y entre comillas. Nombran los rasgos fundamentales del tiempo. El modo como Zaratustra las pronuncia explica aquello que a partir de ahora Zaratustra tiene que decirse a sí mismo en el fondo de su esencia. ¿Y qué es esto? Que "Antaño" y "Un día" son futuro y pasado como el "Hoy". Pero el hoy es como lo pasado y lo que viene. Las tres fases del tiempo se desplazan hacia lo Mismo, como lo Mismo, juntándose en un presente único, en un constante Ahora. La Metafísica llama al continuo Ahora: la eternidad. También Nietzsche piensa las tres fases del tiempo desde la eternidad como continuo presente. Zaratustra, cuando le enseña a su alma aquel decir, es el maestro del eterno retorno de lo Mismo. Este retorno es la plenitud inagotable de la vida gozosa y dolorosa. Hacia allí se dirige "la gran nostalgia" del maestro del eterno retorno de lo Mismo.

De ahí que, en el mismo fragmento, a "la gran nostalgia" se le llame "la nostalgia de la sobre-abundancia".

"La gran nostalgia" entona y determina a Zaratustra, animado por ella, a su "más grande esperanza".

Pero ¿qué es lo que le autoriza y le lleva a ésta?

¿Cuál es el puente que le deja pasar hasta el ultrahombre y que al pasar a la otra orilla le deja alejarse del hombre del pasado y de hoy, de tal modo que puede librarse de él?

Es la estructura peculiar de la obra Así hablaba Zaratustra, que debe mostrar la transición del que va más allá, lo que hace que la contestación a la pregunta en la 2 parte de la obra, en la parte preparatoria. Aquí Nietzsche, en el fragmento "de las Tarántulas", hace decir a Zaratustra:

"Porque que el hombre sea librado de la venganza: esto para mi es el puente a la más alta esperanza, y un arco iris después de largas inclemencias del tiempo".

De aquí comienza a sacar o plantear sus teorías sobre la vida, el hombre, su evolución y destino. Plantea una meta, siendo esta la superación del hombre corriente para la vida, debido a que el cree en el dominio de la tierra y la naturaleza por medio del hombre pero para esto tiene que superarse…evolucionar.

  

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Copyright © Isabella Caicedo M.